Salud mental: parte personal

Lo prometido es deuda, como ya sabéis por mis redes se me borro toda la parte personal cuando intente dividir el post en dos. Voy a intentar plasmar lo que había escrito. Empezaré contando mi diagnóstico y a partir de ahí mis episodios de depresión mayor; desencadenantes y como los supere. 

Estoy diagnosticada de trastorno distímico. En la parte técnica os conté como lo describen los psicólogos y aquí os contaré como se vive. También estoy diagnosticada de ansiedad generalizada pero de momento solo hablare de la distimia y depresión, para no saturaros con tanta información. 

Se habla mucho de la depresión mayor incluso de la depresión post parto (que es menos frecuente que la distimia), ambas llaman mucho la atención por su intensidad. Sin embargo el trastorno distímico suele pasar desapercibido, incluso por quien lo padece. Los síntomas son los mismos pero menos intensos y eso hace que se achaque como rasgos de la personalidad. Algo que también ocurre por su permanencia en el tiempo. ¿Como distingues que algo no forma parte de tu personalidad si siempre esta contigo a lo largo de los años?.

Durante muchos tiempo pensé que simplemente era una persona irascible y que se aburría con facilidad. Mi pareja se ríe porque dice que lo abandonó todo menos a él y que no entiende como no me he aburrido ya de él. Puede parecer gracioso pero es triste que al final todo en la vida te resulte monótono y insulso. Cuesta mantener las amistades, los estudios y el trabajo. Los que son capaces de evitar ese impulso de abandonar todo y a todos siguen con sus vidas sintiéndose vacíos y con la sensación de que algo falla. No es mejor para los que caemos en la trampa de buscar algo mejor, pues nos damos cuenta de que todo es lo mismo, que el problema somos nosotros y nuestro inconformismo o más bien nuestra enfermedad. 

Algo de lo que huimos como alma que lleva el diablo es la rutina, y lo irónico es que ella es nuestra salvación. Llevar una vida sana y estructurada hace que los síntomas disminuyan, al contrario que la depresión la distimia no es incapacitante y cuantas más cosas haces mejor te sientes. El problema, al menos para mi, es que creo que la rutina mata el alma y no se como encontrar el equilibrio. Otro aspecto que hace que la distimia sea tan difícil de llevar es que suele haber periodos de depresión mayor y solo unos meses en los que te sientes bien, en los que vives preocupado por que se acabe.

Mi primera depresión mayor fue a los 17 años, causada por la incertidumbre de terminar el instituto y el miedo a no tener futuro. Además de una falta de apoyo tanto por parte de los profesores; los cuales dijeron a mis padres que no se molestaran en apuntarme a bachillerato, que yo nunca podría entrar en la universidad que no está preparada para gente como yo. Como por parte de mis padres, que no mandaron a la mierda a mi tutor, ni creyeron que yo podría hacer algo más que trabajar para ayudar en casa. Esto es algo que muchos jóvenes se enfrentan al acabar el instituto, ya sea por familias que les presionan para trabajar o para estudiar, sin saber que quieren y sin preguntarles. 

Además de eso, se juntó el distanciamiento con las amigas y la revelación de que mi familia no sabía que habían abusado de mí, lo cual pensaba que había ocurrido cuando terminaron y rompieron todo contacto con esa parte de la familia. Al descubrir que no tenían ni idea y que el distanciamiento no había sido por mi me hizo sentir estúpida y vulnerable. A la vez me sentí esperanzada de poder volver a ver a mi tía y primos aunque tuviera que fingir que no había pasado nada con mi tio otra vez. Volver a verle y sus provocaciones y preguntas sobre si recordaba algo, hizo que me sintiera otra vez culpable. Los primeros síntomas empezaron durante el verano de los 16 y no fue hasta los 17 que alcanzó el punto álgido. En ese momento deje de comer, dormía todo el dia, no salía a la calle ni hablaba con nadie. Al final gracias a mi perro conseguí salir de la cama y empecé a comer para poder pasearlo sin marearme. Creo que estuve 3 meses así. Después fui recuperándome poco a poco, intente una terapia online que deje enseguida porque no me gustaba la psicología.

La segunda fue a los 23 años, empezaban a hablarse de los abusos sexuales a menores por televisión y redes y yo seguía sin haberlo contado a mi familia, cosa que me torturaba por dentro. Empecé a buscar informacion y encontre un foro que me ayudo a buscar ayuda y conocí a mi psicóloga. Con la cual trate el estrés post traumático. Como mejore no vimos el trastorno distímico y el episodio de depresión mayor remitió tratando los abusos. 

La tercera fue a los 27 años, ya no me atormentaba mi pasado y no comprendía porque seguía siendome infeliz. Había estudiado un grado medio de comercio y al ver que no me gustaba decidí probar con mi segunda opción, la cocina. Seguía sintiéndome mal en clase, quería relacionarme con mis compañeros y a la vez ser capaz de prestar atención en clase, me sentía mal prácticamente a diario y fui dejando de ir. Tambien me habia mudado a un piso compartido y la convivencia era difícil. Sentía que era mala estudiante, mala trabajadora y mala madre (mi perro era como un hijo para mi)  en clase pensaba en estar en casa con mi perro y cuando no iba a clase pensaba que debía de haber ido y sacarme el titulo si quería una profesión. En el trabajo intentaba hacerlo todo, pues estaba sola y tenía que encargarme de un montón de cosas de las que no me veía capaz y me encerraba en el cuarto eléctrico cuando no podía más a llorar. Ninguna otra depresión tuvo la intensidad de la primera, conseguía ir tirando, pero sintiéndome mal siempre y con periodos cortos en los que no podía hacer nada. Esta vez, después de tener que coger la baja por trastorno de adaptación dimití y empecé a tomar medicación. Al final era más que eso, ya que no remitió al dejar el trabajo, el motivo por el cual se suponía que no me adaptaba. Me mandaron a una psicóloga de la seguridad social que me diagnostico al fin de trastorno distímico y me recetaron una medicación especial para ello. Al final volvió a remitir y digamos que volví a la normalidad durante un tiempo. 

Hasta el último episodio a los 29 años. En el periodo en el que estaba mejor decidí que la cocina no me gustaba, que la había idealizado y que aun que me encantaba cocinar y la parte teórica, no me quería dedicar. Lo descubrí de la peor forma, con crisis de ansiedad cada vez que iba a trabajar. Así que deje también ese trabajo, el de cocinera y busque otra cosa a lo que dedicarme. Integración social. Los primeros meses estaba genial, me encantaban las clases, me llevaba bien con mis compañeros y me mudaría con mi pareja en breve. Los meses fueron pasando y la distimia hizo de las suyas, las clases empezaban a agobiarme porque los profesores no se ponían de acuerdo ni tenían organización alguna y los compañeros aun que majos eran súper ruidosos y no conseguía prestar atención a las clases.  El nuevo trabajo que amaba por su sencillez (la chica del probador) también se me hacia imposible, porque intentaba ayudar a las dependientas descuidando el mio y asumiendo más trabajo del que podía abarcar. Otra vez el trabajo y los estudios me iban mal y volví a sentirme inútil y sin futuro. Ni siquiera con medicación la cual me daba sueño, cosa que no hacía más llevadera mi situación. Volví a tener que dejar el trabajo con la promesa de volver si me veía mejor. Sin tener que ir al trabajo por las mañanas empecé a dormir hasta tarde y saltarme clases, estando agotada todo el tiempo. Y ahí empezó otra vez la depresión mayor. No sentía nada, solo vacío y sueño. Volví otra vez a mi primera psicóloga, porque la de la seguridad social se había marchado y su sustituta tenía la sensibilidad de una lechuga. Y desde entonces hasta hace unos meses que ya no pude pagarla estuve mejor tratando la distimia y mi forma de enfrentarme a los problemas. Ahora estoy en un periodo tranquilo, con altibajos pero en su mayoría estable.  Trabajo solo dos dias a la semana de canguro y estoy dedicandome a la escritura. El año que viene volveré a integración y espero que esta vez salga bien. También espero que la escritura sea la primera de muchas cosas que no abandone cuando me supere y saber verlo venir antes de explotar.  De momento aunque no escribo tanto como quisiera creo que voy cumpliendo.