Pregúntaselo al tiempo

—¿A qué tienes miedo? —me pregunta.

—A muchas cosas y muy pocas a la vez. Al tiempo, al olvido y a la indefensión.

—¿Cuando dices el tiempo te refieres a hacerte mayor o morir?

—No, a todo el concepto del tiempo —respondo.

»Tengo miedo a volver atrás, cubrirme de arrugas y seguir siendo una niña. Tengo miedo a que me olviden y a olvidarme yo de mi.

Tengo miedo de no saber vivir en el presente, ni poder anticiparme al futuro. De no llegar nunca a saber que quiero, de volver atrás. 

—¿Y con indefensión a qué quieres decir?

—A volver a creer que no puedo defenderme, a creer que quizás lo merezco. A volver a ser una muñeca rota en manos de un tirano.

»Porque puedo hacerlo, porque he aprendido a desaprender y no pienso volver atrás. Pero ese miedo sigue ahí. Lo expulsó a manotazos y le digo al tiempo que hoy no.

—¿Y mañana?

—No lo se, pregúntaselo al tiempo.